Dice el Papa Francisco sobre su antecesor en el ministerio petrino que, cuando lee las obras de Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, le resulta cada vez más claro que el Papa emérito ha hecho (y sigue haciendo) teología de rodillas. Acaba de publicarse en España precisamente el último libro del papa alemán (Benedicto XVI. Últimas conversaciones con Peter Seewald, Editorial Mensajero). Y será el último, con toda probabilidad, en sentido estricto, porque se trata del testamento espiritual de quien se prepara, de rodillas, para el encuentro definitivo con Dios.

Es, además, una conversación, o muchas conversaciones entretejidas en una sola; una entrevista-río de las que fluyen por cauces tan diversos como los que una vida tan fecunda ha transitado. Es un ejemplo de comunicación entendida como encuentro, explicitado en el apasionante género periodístico de la entrevista, por el que tan bien se mueve Peter Seewald, y que ya manejó con éxito en libros-entrevista anteriores, con el mismo protagonista: La sal de la tierra (1996), Dios y el mundo (2000) y Luz del mundo (2010). Estas conversaciones postreras son un tesoro escondido, aunque solo sea porque es la primera vez que un pontífice hace balance de su pontificado.

Elaborado con entrevistas realizadas antes y después de la renuncia de Benedicto XVI, y dividido en tres partes (Las campanas de Roma, Historia de un siervo y El Papa que habló sobre Jesús), el libro tiene el gran valor de saber contar que para hacerse comprender lo primero que hay que hacer con la gente es hablarle a los ojos. Benedicto XVI, con la hábil y eficaz mediación de Seewald, nos habla de lo divino y de lo humano sin bajar la mirada. A quienes nos dedicamos a la comunicación en la Iglesia nos interesa en fondo y forma, para saber afrontar el noble oficio de la comunicación sin bajar la mirada y de rodillas. De rodillas ante Uno para no tener que arrodillarnos nunca ante nadie más.

Isidro Catela