Repugnancia. Eso es lo que siento al ver la imagen en la que Evo Morales regala un crucifijo tallado sobre una hoz y un martillo al Papa Francisco.

Se ha querido luego explicar el regalo era un símbolo que “no respondía a una ideología concreta” y que hay que entenderlo en el contexto boliviano, pero no tiene excusa.

El regalo ha sido hecho con la intención de tener una foto: la del Papa cogiendo el Cristo con la hoz y el martillo de manos del presidente de Bolivia. Y es claro que Evo Morales quería esa foto. Y que ha utilizado al Papa de una forma vil.

Porque ha querido que el Papa, al recibir ese regalo, diera a entender que de alguna manera comulga con la ideología comunista, que de algún modo ve con buenos ojos esa forma de organización social y política.

Un gesto que no puede justificarse diciendo que “hay que entenderlo en el contexto boliviano” porque el viaje es una visita internacional que está retransmitiéndose a todo el mundo. Y el Gobierno boliviano dice que era un símbolo que no respondía a una ideología concreta y que quería simbolizar la necesidad de “diálogo”.. ¡no nos tomen el pelo, la cruz está hecha con una hoz y un martillo!

Y es que hace unos años, con Benedicto XVI, no eran tantos los que se peleaban por hacerse una foto con el Papa, pero ahora los altos índices de popularidad de Francisco hacen que haya mucho político que quiera la buena imagen del Pontífice para ganar algo de popularidad entre la gente.

El propio Papa lo dijo recientemente en una entrevista: “A veces me he sentido usado por la política de mi país”.

Veo muchas veces esa acción: utilizar e interpretar las palabras del Papa para reforzar la propia ideología de uno. ¿Pero, es que aún no tenemos claro que el mensaje de Jesucristo, aunque incide decididamente en las sociedades y en su modelo de organización, no es una ideología política?

Tengámoslo claro, digámoslo a un lado y a otro, y no dejemos que estas utilizaciones políticas nos despisten del seguimiento de Jesús y su mensaje.