“Queridos amigos, os doy las gracias de corazón y os ruego que sigáis rezando por mí”. Este es el primer tuit del Papa Francisco. Lo escribió el 17 de marzo de 2013, cuatro días después de su elección en el Cónclave, tras la renuncia de Benedicto XVI. Juan Vicente Boo, corresponsal del diario ABC en Roma, vaticanista de pedegree, de los que saben guiarte con maestría y generosidad por lo que sucede, informativamente hablando, dentro de la columnata de Bernini, ha seleccionado 500 tuits del Papa.
Píldoras para el alma“, editado por Espasa, es un libro que engaña. A simple vista parece un libro de redes sociales, pero como el propio autor confiesa en la introducción, se trata de una obra de una profunda espiritualidad. Hay que releerlo, degustarlo sin las prisas en el que el vértigo tuitero nos mete a menudo. Son tuits entre el hoy y lo eterno, medicina de la buena que cura el alma.
Además de la introducción del autor, a los periodistas les va a gustar especialmente la breve introducción que hace la actual subdirectora de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, la madrileña Paloma García Ovejero: “Como en esos calendarios de Adviento… dentro siempre hay premio. En medio del barullo cotidiano, concédete un minuto y lee despacio. Serás dichoso, te irá bien”. Poco más se puede pedir. Bueno, quizá sí: que, por aquello de las palabras y las obras, tomemos nota de uno de los tuits en los que Francisco nos habla de la necesidad de dar testimonio. “El testimonio cristiano es concreto. Las palabras sin el ejemplo son vacías” (pág. 233). Pues eso: manos a los tuits, manos a la obra.

Isidro Catela