El Papa Francisco ha clausurado este pasado domingo, 20 de noviembre, el Año de la Misericordia con una Eucaristía solemne en la que nos ha recordado que “aunque se cierra la Puerta santa, permanece siempre abierta de par en par para nosotros la verdadera puerta de la misericordia, que es el Corazón de Cristo”. Ha sido un año intenso, rubricado con la publicación de la Carta Apostólica “Misericordia et Misera”, en el que han pasado por Roma más de 20 millones de peregrinos. A lo largo de todo el Jubileo, el Santo Padre ha incidido en la necesidad de anteponer la misericordia al juicio y ha habido ocasión para ir descubriendo cuanto ha ido celebrándose en el Año Santo, que ya es tradicionalmente un año de perdón y de reconciliación.

En concreto, en lo que a la Comunicación se refiere, el Papa ha publicado este año un Mensaje para la Jornada de las Comunicaciones Sociales titulado “Comunicación y misericordia: un encuentro fecundo”. Las palabras pueden construir puentes -nos ha recordado Francisco -. “Y esto es posible tanto en el mundo físico como en el digital. Por tanto, que las palabras y las acciones sean apropiadas para ayudarnos a salir de los círculos viciosos de las condenas y las venganzas, que siguen enmarañando a individuos y naciones, y que llevan a expresarse con mensajes de odio. La palabra del cristiano, sin embargo, se propone hacer crecer la comunión e, incluso cuando debe condenar con firmeza el mal, trata de no romper nunca la relación y la comunicación”.

La comunicación, sus lugares y sus instrumentos han traído consigo un alargamiento de los horizontes para muchas personas. Como subraya el Papa, “esto es un don de Dios, y es también una gran responsabilidad. Me gusta definir este poder de la comunicación como «proximidad». El encuentro entre la comunicación y la misericordia es fecundo en la medida en que genera una proximidad que se hace cargo, consuela, cura, acompaña y celebra. En un mundo dividido, fragmentado, polarizado, comunicar con misericordia significa contribuir a la buena, libre y solidaria cercanía entre los hijos de Dios y los hermanos en humanidad”.