El Papa Francisco ha vuelto a poner el dedo en llaga de la homilía. Durante la Audiencia General del pasado miércoles, recordó a los sacerdotes que durante la Misa están predicando la Palabra de Jesús y por tanto la homilía tiene que estar bien preparada y, que para ser eficaz, no debe durar más de diez minutos.

“Me decía un sacerdote –relató Francisco– que una vez había ido a otra ciudad donde vivían sus padres y su papá le había dicho: ‘¿Sabes? Estoy contento porque mis amigos y yo hemos encontrado una iglesia donde se dice Misa sin homilía’”. El Papa preguntó “cuántas veces vemos que durante la homilía algunos se duermen, otros charlan o salen a fumarse un cigarrillo”. “Por eso, por favor, que la homilía sea breve, pero (que) esté bien preparada. Y ¿cómo se prepara una homilía, queridos sacerdotes, diáconos, obispos? ¿Cómo se prepara? Con la oración, con el estudio de la Palabra de Dios y haciendo una síntesis clara y breve; no tiene que durar más de diez minutos, por favor”.

Durante su catequesis, el Santo Padre insistió en que “si a veces hay motivos para aburrirse por la homilía larga, no centrada o incomprensible, otras veces es el prejuicio el que constituye un obstáculo. El que pronuncia la homilía debe ser consciente de que no está diciendo algo suyo, está predicando, dando voz a Jesús, está predicando la Palabra de Jesús. Y la homilía tiene que estar bien preparada, tiene que ser breve ¡breve!”, enfatizó.

No es la primera vez que el Papa incide sobre este tema. Aquí ya hemos dado buena cuenta de ello en otras ocasiones y recientemente hemos presentado la aplicación para dispositivos móviles que El Vaticano ha presentado con numerosos recursos para preparar la homilía.