Comunicar de manera accesible y eficaz las cuestiones esenciales de la fe no es fácil. Por eso, entre otras cosas, “Nada más que el amor”, un librito publicado por Ediciones Encuentro, es toda una sorpresa: por su fondo, que apunta al centro de la diana, y por su forma, sin rodeos, demostrando que el rigor y la divulgación no están reñidos.
El autor, Martin Steffens, es un joven pensador francés, laico, padre de tres hijos y profesor agregado de Filosofía en el Liceo Georges de la Tour, en la localidad de Metz. Es especialista en Nietzsche, Simone Weill y Chestov, imparte a menudo conferencias y ha publicado Petit traité de la joie (Premio del Humanismo Cristiano en Francia, en 2013); Vivre ensemble la fin du monde (2012); La vie en bleu (2014), traducido como “El color de la vida. Por qué la vida es bella incluso en la prueba” (2015) y Rien de ce qui est inhumain ne m’est étranger (2017).
La Editorial Encuentro nos ofrece ahora “Nada más que el amor”, con el interpelador subtítulo “Indicadores para el martirio que viene”, en una obrita de apenas 80 páginas, con la que el autor obtuvo el Premio al Libro Religioso de Francia en el año 2016 y con la que se abre la serie Minor de la colección sobre “Mártires del siglo XX”, dirigida por el obispo Martínez Camino.
El texto es una denuncia sin ambages a una suerte de cristianismo demasiado plano y acomodado a una modernidad en crisis. Lo hace con un sugerente análisis filosófico-teológico para ponernos delante la fuerza liberadora de la fe en el Crucificado. Y lo hace en nuestros tiempos convulsos, en los que “los mártires nos interpelan desde las pantallas. Las ejecuciones de los cristianos de Oriente, filmadas por sus verdugos son selfies del diablo que él envía por la red para que no se le olvide”.
Como escribe Mons. Martínez Camino en el prólogo, “los cristianos siempre le han resultado un tanto molestos al mundo en el que viven (…) Pero en el siglo XX se ha pretendido solucionar la cuestión del hombre encerrando al hombre en sus propios poderes. Sin embargo, como leemos en este libro, no hay solución: lo que hay es el misterio del ser humano … Cuando se busca una solución al problema del hombre, nos encontramos con la solución final”. Por eso, el siglo XX ha sido el siglo de los mártires de un modo singular. Por eso, Steffens traza una obra en cinco actos, tan luminosos que, paradójicamente, acongojan al lector desde sus propios títulos, propuestos como un itinerario irremediable: la amenaza, la guerra, la sumisión, el martirio y el envío.
Atrévanse, se lee en un par de horas, pero el eco y la necesaria relectura les acompañara por mucho tiempo. “Así, los veintiún coptos ejecutados les recuerdan a los católicos que su religión es más que un acto de fe intelectual: es un acto de vida, por el que se entrega la vida entera (…) Pueden venir. No estoy preparado. No hace falta estarlo: porque nosotros no estamos hechos para la muerte, sino para la vida (…) Mi miedo a morir viene de que no estoy suficientemente muerto. Por un lado, mejor, porque la vida es buena, es de Dios. Pero para recibirla en plenitud, esa vida exige que yo muera, que me abandone a mí mismo para dejarme decir una alegría mayor que la humanamente esperada (…) Llegaré a decir, con el padre Carlos de Foucauld: piensa que debes morir mártir, despojado de todo, tendido en tierra, irreconocible, cubierto de sangre y de heridas, violenta y dolorosamente asesinado,y desea que eso acontezca esa tarde”. Se cumplió al pie de la letra. Es lo que sucede cuando se pide a Dios: que se recibe a Dios. Siempre.

Isidro Catela