Patxi Bronchalo tiene 30 años, es youtuber, es amigo mío y, sobre todo, es cura. Tiene un blog (Mr Potato y la cabra) que ya estáis tardando en visitar. En este continente digital, lo conocemos mucho y, desde hace unos días, lo debe conocer hasta Pablo Iglesias, porque se ha metido a cartero y, con la libertad de los hijos de Dios, le ha escrito una carta que no tiene desperdicio. Con preguntas directas, sin rodeos: oye Pablo, ¿por qué dices que hay que quitar la misa de la tele?
Podría aventurar una respuesta, basada en dichos y hechos del interpelado. Quiere quitarla, no porque esté en la tele (dice que para eso ya está 13TV), ni porque crea que la ven cuatro gatos viejos (sabe que no es así aunque la ideología le impida reconocerlo en voz alta). Quiere quitarla porque es incapaz de entender el servicio público en libertad y el papel que los medios de comunicación juegan aquí. Entiende que lo público es lo que coincide con sus estrechas preocupaciones ideológicas y con las de aquellos que les votan, que además y a su vez deben coincidir con todas las suyas. Sin matices. Por eso, por lo de la libertad y el papel de los medios, podemos intuir el porqué del primer órdago que tuvo ocasión de lanzar: me pido el CNI y TVE.
Podría aventurar una respuesta, pero espero ansioso, querido Patxi, que él te dé la suya, que al fin y al cabo es la que has pedido. Mientras tanto, aquí seguimos muchos (un millón a diario y entre ocho y diez millones semanalmente), yendo a misa, rezando por Pablo, entre otros, y viéndola por la tele, también por la tele pública, que es pública precisamente porque está al servicio de todos: de los que van a misa, de los que no van, y de los que no iban pero han empezado a ir, que Dios es tan misterioso que hasta se sirve de renglones torcidos para escribir cartas.

Isidro Catela