Si los primeros testigos llamados a vivir la autenticidad de esta conversión son, naturalmente, los sacerdotes, es necesario que los futuros presbíteros ”además de la indispensable formación intelectual reciban también una sólida formación espiritual, humana y pastoral. ¡Estos son los cuatro pilares de la formación! Porque es a través de su vida, en sus relaciones cotidianas , que llevarán el Evangelio a todos. En el ministerio sacerdotal no debe haber un predominio de lo administrativo sobre lo pastoral, así como una sacramentalización sin otras formas de evangelización”.

La colaboración con la sociedad civil, la evangelización en un país todavía dividido y la formación del futuro clero han sido los temas centrales del discurso que el Santo Padre ha entregado a los obispos de la Conferencia Episcopal de Burundi que acaban de terminar su visita ”ad Limina”.

Francisco señaló el admirable trabajo de las congregaciones religiosas en la educación, los hospitales y la ayuda a los refugiados y recuerda a los prelados que las muchas comunidades nuevas que se forman necesitan ”su discernimiento atento y prudente para asegurar una sólida formación a sus miembros y para acompañar la evolución que están llamadas a vivir por el bien de toda la Iglesia”. 

”La historia reciente de vuestro país -concluye – ha sido difícil y se ha visto atravesada por la división y la violencia en un contexto de pobreza extrema , que desgraciadamente perdura. A pesar de ello, los valerosos esfuerzos de evangelización que desplegáis en vuestro ministerio pastoral dan muchos frutos de conversión y reconciliación. Os invito a no desfallecer en la esperanza, sino a proseguir con valentía hacia adelante con un renovado espíritu misionero, para llevar la Buena Nueva a todos los que todavía están esperando o que más la necesitan para que conozcan, por fin, la misericordia del Señor.

Ciudad del Vaticano, 5 mayo 2014 (VIS)