El téologo y liturgista italiano Nicola Bux ha publicado un libro con el llamativo título “Cómo ir a Misa y no perder la fe” en el que colabora el conocido escritor y periodista Vittorio Messori aportando una serie de recomendaciones para que las homilías de los sacerdotes sean atractivas y eficaces. Messori propone acudir a los fundamentos de la comunicación en público para simplificar, personalizar y dramatizar los sermones.
Simplificar, que no es solo cuestión de lenguaje sino también de método. Messori sugiere a los sacerdotes reducir a una sola idea la homilía y a un solo argumento que la sostenga. Esto no ha de suponer en ningún caso racionalizar el discurso hasta eliminar el misterio, inherente a la fe. “Las ideas claras y el lenguaje igualmente claro del predicador –apunta Messori- conviven, necesariamente, con lo inefable (es decir, con aquello que, por su esencia, no se puede expresar) y con el símbolo, instrumento privilegiado con el cual es posible por lo menos aludir a dichas realidades”.
Además, el sacerdote debería personalizar y dramatizar, en el sentido de ser capaz de contar historias, implicarse en ellas, huyendo de la abstracción, que aleja al oyente de lo que se cuenta, y plantear el combate de la fe, apuntando al adversario, porque el corazón humano también pide ese antagonismo, ese saber incitar al bien señalando al mal.
“Cómo ir a Misa y no perder la fe” ha sido publicado en España por la editorial Stella Maris, y pretende ayudar a construir un discurso, en este caso una homilía, que atraiga la atención y llegue al corazón del que la escucha, en lugar de provocar que esté pendiente del reloj para ver si la predicación termina.