Para los que a estas alturas no hayan oído hablar de “Scholas Occurrentes” hay que remontarse al Buenos Aires del entonces Cardenal Bergoglio. El actual Papa Francisco crea en su tierra natal las “Escuelas de vecinos” y las “Escuelas Hermanas”, con la educación como elemento decisivo para cambiar el mundo. Es el embrión de lo que hoy conocemos como “Scholas Occurrentes” que, en España, ya han empezado a dar sus primeros pasos.
La Universidad Católica de Valencia ha creado una Cátedra con tal nombre, que en estos días pone de largo su I Congreso Internacional . Con un programa que ha inaugurado el Cardenal Cañizares y la ponencia del Secretario de la Congregación para la Educación Católica, Mons. Angelo Vicenzo Zani, el Congreso tiene como objetivo reflexionar en profundidad sobre la educación y proponer métodos pedagógicos adecuados para una educación integral que favorezca a su vez una cultura del encuentro.
Mañana tendré el privilegio de compartir unas horas en Valencia con buenos amigos, expertos curtidos en mil batallas educativas. Me toca hablar de la botella medio vacía, en una ponencia sobre Medios de Comunicación y su contribución a la cultura del encuentro, que se presenta con un interrogante provocador: ¿hacia el desencuentro?
Nuevos paradigmas educativas, ciudadanía activa, diálogo interreligioso, arte y belleza para el encuentro, verdad, paz, inclusión, comunidades 2.0. Y en medio de todo esto, nuestros queridos medios de comunicación, en ocasiones príncipes destronados por otra manera de hacer y comunicar que hoy no pasa necesariamente por los grandes centros y poderes de la comunicación social.
En palabras del Papa Francisco, comunicación y misericordia propician siempre un encuentro fecundo. “La comunicación, sus lugares y sus instrumentos han traído consigo un alargamiento de los horizontes para muchas personas. Esto es un don de Dios, y es también una gran responsabilidad. Me gusta definir este poder de la comunicación como «proximidad». El encuentro entre la comunicación y la misericordia es fecundo en la medida en que genera una proximidad que se hace cargo, consuela, cura, acompaña y celebra. En un mundo dividido, fragmentado, polarizado, comunicar con misericordia significa contribuir a la buena, libre y solidaria cercanía entre los hijos de Dios y los hermanos en humanidad”.
Prometo fotos y crónica del ENCUENTRO. De desencuentros y encontronazos ya se habla mucho en otros lugares.

Isidro Catela