Los más viejos (y cinéfilos) del lugar saben que Babe es un cerdito valiente y que, para valiente de verdad, Babette, una muchacha que llega huyendo a un pequeño pueblo de la costa oeste danesa; una cocinera deliciosa que entra de lleno en las vidas y en las luteranas cocinas de dos solteronas, hijas de un estricto pastor protestante. Basada en un relato de Isak Dinesen, la autora de Memorias de África, “El festín de Babette” derrama Gracia en abundancia, y es, en realidad, una fiesta eucarística que sabe expresar a la perfección la concepción cristiana de la vida.
Me he acordado de Babe, pero sobre todo de Babette, al leer estos días pasados una magnífica entrevista de mi compañero José Antonio Méndez al popular cocinero de Master Chef, Pepe Rodríguez. Está en la revista Misión y la entrevista es un auténtico festín periodístico.
Pepe cuenta, con la naturalidad que le caracteriza, su particular encuentro con los más necesitados, gracias a un cura entregado a los toxicómanos, y gracias también a los Cursillos de Cristiandad. Dice que nunca se ha emocionado al comer, pero que al comulgar, sí. Que el alimento espiritual no tiene comparación. Si sois de los que todavía no la habéis leído, estáis tardando. ¿No seréis, por casualidad también, de los que no habéis visto las pelis del valiente cerdito y de la cocinera danesa?

Isidro Catela