Al hilo de la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, se acaba de presentar en Madrid un libro del sacerdote y periodista Manuel María Bru, actual delegado episcopal de Catequesis en la diócesis madrileña. El libro viene al caso porque cumple uno de los objetivos centrales de esta Jornada vaticana: dar a conocer el magisterio abundante sobre comunicación social, en el que la Iglesia es mater et magistra. Manuel Bru recoge en diez sencillos puntos lo esencial de cuanto el Papa nos propone a escribidores y demás especies varias, que encontramos acomodo en el cajón desastre del “periodista”. Que el Papa ha supuesto un “cambio” en las formas de hacer de la comunicación vaticana admite ya pocas dudas. Hace poco, precisamente, abordamos aquí la cuestión a raíz del libro editado por los profesores Cantavella y Serrano titulado con acierto “Iglesia y comunicación en España. Apuntes para un tiempo de cambio“. El libro de Bru es muy distinto, pero por complementario, igualmente eficaz como instrumento que tener en la cabecera de la redacción. Hay, obviamente, otras siete cosas, pero aquí van tres de las que el Papa propone y Manuel Bru dispone. Las tres desde las que, a mi entender, se comprenden todas las demás:

– Comunicador, pregúntate: ¿quién es tu prójimo?
– Periodista, contribuye a los procesos de reconciliación, promueve con tu manera de contar las cosas una auténtica cultura del encuentro.
– Y si te vas a dedicar a la información religiosa, aplica una hermenéutica religiosa. Es decir, no hables alegremente de lo que no sabes, ni desde categorías que no le son propias al anuncio del Evangelio.

Aquí queda. Una propuesta sencilla, directa, eficaz. A modo de horizonte hacia el que recorrer una de las profesiones más bellas del mundo.

Isidro Catela