La editorial de la Universidad San Pablo- CEU acaba de publicar un libro sobre “Iglesia y comunicación en España” en el que he tenido el privilegio de participar. Coordinado por los profesores Juan Cantavella y José Francisco Serrano el texto nos ofrece un atractivo abanico de artículos que, como apuntes para un tiempo de cambio, llevan como hilo conductor los nuevos horizontes y posibilidades que la figura del Papa Francisco ha abierto tanto en los procesos de presencia pública como en la comunicación interna de la Iglesia. Además de los coordinadores, apuntan, entre otros, y con contenidos y estilos diversos, autores como José Gabriel Vera, actual director de la Oficina de Información de la CEE, José Beltrán, director de Vida Nueva, o la periodista y filóloga Ninfa Watt. En tan variado y rico coro me ha tocado la ardua pieza de la comunicación institucional en la Iglesia. Desde un interesantísimo artículo publicado en National Geographic, precisamente sobre el Papa Francisco y el ¿cambio? en la Iglesia emprendo un viaje arriesgado para tratar de entender la paradoja que a veces se da en nuestra querida institución, donde los procesos de comunicación institucional no siempre se corresponden con una imagen adecuada en la esfera pública. Lo he escrito con la memoria y el corazón agradecido a mis diez años en la Conferencia Episcopal Española, y a cuantos los hicieron posible, con ejemplos de entonces que bien valen ahora, para, al menos, pensar la comunicación y seguir poniéndola al servicio de la comunión. Como apunto al final, la mies es mucha y la tarea / misión urgente. La comunicación institucional tiene su ciencia, aunque no está de más recordar que no nos salva la ciencia sino el amor. De nosotros no depende el anuncio primero, que viene de Dios, pero sí la responsabilidad cristiana de anunciarlo y proponerlo de manera atractiva y eficaz a toda gente y en todo tiempo y lugar. El fruto, como la iniciativa primera, tampoco está en nuestra mano, pero eso no nos exime de ponernos manos a la obra. Antes al contrario, habremos hecho mucho si, en el decir de Santa Teresa, hemos hecho lo poquito que hay en nosotros.

Isidro Catela